Arte Rata
El hecho es que las ratas y los artistas habitan las ciudades de un modo similar, son una comunidad que sortea con mayor o menor eficacia la imposición de un status quo más o menos acatado por el resto de los bichos que caminan. Ignorar este punto de partida para hablar de la categoría que hemos confeccionado a partir de parches historiográficos, vacíos conceptuales y teorías conspirativas sobre el arte argentino - a la cual llamamos Arte Rata - sería un error más dentro de la cadena de parálisis y llamados a la buena conciencia que podrían atentar sobre esta muestra. Pero aquí se ingresa a un laberinto de cartón corrugado y demás porquerías porque esta tesis parte de la experiencia, y como tal, del desdén por todo lo que se plantee como una idea lejana a lo que a los artistas les resulte cercano.
Sabemos que inventar categorías no sirve para nada. Aunque, acaso no es así como empiezan las ideas? Con la intuición de que allí hay algo más, y solo hace falta inventarle un nombre para que esa cosa nazca y tenga un cuerpo. ¿Qué se puede decir del Arte Rata? Identificamos varios gestos, entre ellos, la vocación por la supervivencia y lo deshilachado como valores fundamentales. Entendemos también que no se trata tanto de técnicas sino de estrategias. Es un arte que elabora desde lo descartado, en términos de lo no deseado, lo obviado, los bordes. La reacción que emite una cosa para pasar a la siguiente, que es la que verdaderamente se valora. Pero no, quisimos situarnos en esa otra cosa anterior.
La intuición es un activo muy importante para una rata, además de tener sentidos hiperdesarrollados en base a una evolución constituida alrededor de la adversidad, ellas comprenden de manera muy avanzada cuáles son los puntos de fuga. Huirle a los caminos designados y a las luces que encandilan son matrices de su comportamiento. Volviendo al arte, conocer cierta parte de la historia del arte argentino es conocer cierta parte de la historia de la carencia argentina. El saber hacer mucho con poco y todos esos clichés son parte de cómo redactamos nuestro libreto como nación.
Resolver una obra es a veces resolver una existencia. La mayoría de las obras de Arte Rata no las conoceremos nunca, porque se crean en lugares recónditos, por artistas desconocidos que, tal vez, ni siquiera se consideren tales. Pero el Arte Rata tiene sus grandes maestros, avatares que dedican y dedicaron su vida entera a rumiar las cosas que hay hasta sacarles por completo su sentido y todo lo que las distinguía de otras, hacer un gran bolo alimenticio de lo que al mundo le sobra y devolvérselo de un lúcido escupitajo.
Lulo Demarco y Delfina Bustamante
Buenos Aires
2025